martes, 9 de julio de 2013

Las plantas permiten fabricar vacunas


En abril de 2009 se detectó en méxico un brote del que posteriormente se denominaría virus A H1N1/09, una variante del virus de la gripe humana y también porcina y aviar. Este brote que se convirtió en pandemia mundial se declaró controlado 14 meses después de su aparición dejando tras de sí 19.000 muertos en todo el mundo.

Desde que se detectaron los dos primeros casos, dos niños, pasaron cuatro meses hasta que la compañía Novartis -con ayuda del gobierno de EEUU- empezó la producción en masa de las vacunas. Esta pandemia llevó a las autoridades mundiales y a la Organización Mundial de la Salud, a plantearse un grave problema, que en esta ocasión no se materializó pero que en un futuro, con la próxima aparición de una nueva epidemia debíamos estar preparados: la producción en masa de vacunas es demasiado lenta.

Hasta estos días, la producción de vacunas sigue la misma técnica que se desarrolló en la decada de 1950, utilizando huevos de gallina con embriones a los que se administra el virus problemático y una variante no agresiva al ser humano del virus de la gripe. Del desarrollo de variantes en el interior de los huevos, se obtendrán después las cepas de un virus hidrido que induzcan protección al ser humano frente al virus problematico. Después la producción en masa seguirá el mismo método de inoculación en huevos. Este es un método caro, y demasiado lento para el caso de una emergencia mundial.., pero no hay otro.. hasta ahora.

El Centro de Biotecnología Molecular de Fraunhofer en Newark (EEUU) ha puesto a punto un nuevo sistema de producción de vacunas utilizando plantas de tabaco. Estas plantas pueden en muy poco tiempo tener grandes producciones de biomasa y son capaces de producir las proteinas adecuadas inoculándoles los vectores virales adecuados.

Los investigadores han puesto a punto un sistema de cultivo hidropónico perfectamente controlado; que incluye la automatización completa del cultivo, de la inoculación de los vectores víricos, hasta el cortado, troceado y homogeneización de la biomasa..

La próxima vez que aparezca una pandemia, por lo menos, la producción en masa de vacunas nos pillará un poco mas preparados..

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Fotografía: www.vanguardia.com.mx

lunes, 8 de julio de 2013

El suicidio como defensa en los vegetales


El suicidio celular programado lo usan los vegetales como forma de defensa frente a ataques de patógenos.

Las plantas tienen un complejo y variado sistema defensivo frente al ataque de patógenos (virus, bacterias y hongos), Entre otros, existe lo que podríamos llamar suicido celular programado, o en términos mas científicos, la respuesta hipersensible (RH, de forma abreviada).

Cuando un organismo patógeno invade una planta, produce una rotura de las paredes celulares del vegetal, y esta roturas producen los oligasacáridos (pequeños fragmentos de las largas cadenas de  "azúcares" que forman las paredes celulares). Estos compuestos en su mayoría son residuos, pero otros tienen variados efectos en el metabolismo de la planta, induciendo la producción de compuestos antimicrobianos (las fitoalexinas); o de proteinas que transmiten la señal del ataque a otros puntos del vegetal; o bien proteinas que incentivan la producción de lignina en las paredes celulares de la planta en los puntos atacados para así frenar el avance del patógeno.

Un mecanismo de defensa de las plantas, el RH, suele a parecer cuando el ataque es de un microorganismo no muy agresivo, y consiste basicamente en que el vegetal fuerza la muerte de su propia zona contaminada, evitando de este modo, que la infección pueda avanzar hacia otras partes de la planta.

Investigadores de la Universidad de Goteburgo, han encontrado una sustancia natural que producida en grandes cantidades hace que se desarrolle esta muerte celular programada. La sustancia es el sulforafano (molécula que proporciona el olor característico del rábano o el brócoli). Al parecer, la forma que tiene de actuar, es saturando los compuestos antioxidantes de la célula: si no se mantiene correctamente el nivel de oxidación del metabolismo de las células (vegetales o animales) en muy poco tiempo las funciones vitales de la planta acaba fallando.

El objetivo de los investigadores suecos ha sido avanzar en el conocimiento para algún día conseguir vegetales que tengan muy mejorada su propia capacidad de defensa frente a patógenos, logrando así que sea menos necesario el uso de plaguicidas..

Pero bueno, esa será otra historia.., y aún queda mucho por investigar.

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Fotografía: www.infojardin.com

sábado, 6 de julio de 2013

¿Puede la canela prevenir el alzheimer?


¿Puede la canela prevenir el alzehimer? Se ha comprobado que dos compuestos presentes en esta especia han retrasado la aparición de los nudos filamentosos en la neuronas y que aparecen en el desarrollo de esta enfermedad.

La demencia que se desarrolla con el alzehimer tiene una manifestación física clara al encontrarse en la red neuronal una especie de nudos filamentosos que vienen dados por un desarrollo anómalo de los microtubulos que conforman los axones de las neuronas. En este desorden de los microtubulos tiene un papel clave una proteina fibrilar llamada tau, si esta proteina no se ancla de forma correcta la estructura de la célula se deforma.

Investigaciones recientes han podido comprobar que dos sustancias que aparecen en la canela tienen efectos protectores sobre la proteina tau, y por lo tanto efectos positivos para la correcta ordenación de los microtubulos de los axones. Las dos sustancias son: el cinnamaldeido que es el responsable del aroma de la canela, y la epicatequina un flavonoide presente en esta especia -muy abundante en el cacao y con efectos favorables en la salud cardiovascular-.

El mecanismo por el que estas sustancias actúan es la protección frente a la oxidación de tau. Ambos compuestos protegen a esta proteina de los radicales libres y otros productos naturales con capacidad oxidativa que existen en la celula

Aunque estas investigaciones en laboratorio son muy esperanzadoras, los propios autores del trabajo reconocen que aún queda mucho para estar seguros que los mismos efectos positivos sobre esta enfermedad que se obtienen en el laboratorio, se obtengan mediante el consumo de la canela en la dieta...

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Fotografía: www.cocinista.es

viernes, 5 de julio de 2013

Los insecticidas que alteran genes y matan las abejas



Los insecticidas neonicotinoides, recientemente prohibidos en la Unión Europea, alteran la expresión genética de las abejas.

Hasta hace pocos años, los insecticidas de uso común eran del tipo organoclorados y organofosforados, siendo estos compuestos químicos también tóxicos para la fauna y el ser humano. En la búsqueda de plaguicidas más seguros y eficaces surgieron los neonicotinoides. Esta familia de compuestos no resulta peligrosa para los vertebrados, y además tenían una ventaja muy útil en el cultivo, son sistémicos; esto es, se distribuyen por todas la planta y cualquier parte del vegetal que sea consumida por el insecto estará impregnada del insecticida.

La caida brutal en la población de abejas en las colmenas ha ido paralela a la difusión en el uso de estos insecticidas, y si bien al principio se asoció los problemas de las abejas a la varroa, una enfermedad producida por ácaros, pronto se empezó a sospechar de los nuevos productos sitémicos utilizados en los cultivos. Evidencias científicas claras, y la caida en 2012 del 30 por 100 de las colmenas en EEUU,  llevarón a la prohibición del uso de estos productos en Europa, durante dos años, prohibición que comenzará en diciembre de 2013.

Ínvestigadores de varias universidades europeas han publicado este 2 de julio un estudio que demuestra que los nenicotinoides tienen efectos directos en la regulación de los genes en la abejas. Se ha demostrado que las cantidades mínimas que se encuentran en el polen y nectar (2 partes por mil millones) son suficientes para actuar negativamente en el desarrollo de las larvas y por lo tanto en su vida en fase de adulto.

Basicamente, estos compuestos modifican la expresión de los genes de las larvas y afectan reduciendo la capacidad de sobrevivir a la abeja adulta frente a fenómenos de estrés del medio ambiente. Para saber más pincha aquí

Con datos científicos en la mano, es el momento de parar los intereses de las grandes industrias de agroquímicos y conseguir que la prohibición de dos años en su uso en Europa sea definitiva; en ello nos jugamos la productividad de nuestros cultivos.

Fotografía: www.aldea-irreductible.blogspot.com